Gracias a que conocemos completamente la secuencia genómica canina científicos han ido a la caza de los genes y las mutaciones que pudieran dar cuenta de las notables diferencias en la morfología canina. El estudio del genoma del perro ha llegado a un punto en que los mecanismos moleculares que regulan dicha variación entre las especies de estos mamíferos son cada vez mejor entendidas.









