El cambio climático mundial ha llevado a numerosos esfuerzos para reducir drásticamente las emisiones de dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero producido por la quema de combustibles fósiles. En un nuevo enfoque, los investigadores de la UCLA modificaron genéticamente una cianobacteria para consume el dióxido de carbono y producir el isobutanol, un combustible líquido que tiene un gran potencial como alternativa a la gasolina. Aún mejor, la reacción es alimentada directamente por la energía de la luz solar, a través de la fotosíntesis.









