Tratar de comprender el complejo funcionamiento de una célula biológica decifrando la función de todas y cada una de las moléculas dentro de ella es una tarea de enormes proporciones. Sin embargo un atajo puede ser el uso de células sintéticas que incluyen sólo algunos procesos químicos donde los investigadores pueden estudiar la maquinaria celular con una sola pieza manejable a la vez. Un nuevo trabajo de investigadores de la Universidad de Yale y el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) describe un modelo celular muy simplificado que no sólo arroja pistas sobre la manera de cómo ciertas células reales generaran tensiones eléctricas, sino también actúa como una pequeña batería que podría ofrecer una alternativa práctica a la energía convencional.









