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Las bacterias de la flora intestinal intervienen en la aparición de la esclerosis múltiple

 

La esclerosis múltiple es causada por una combinación de factores genéticos y ambientales. Durante mucho tiempo se han tratado de dilucidar los agentes patógenos que tienen influencias externas en la enfermedad. Sin embargo, según los científicos del Instituto Max Planck de Neurobiología, aparentemente no son las bacterias dañinas las que provocan la esclerosis múltiple, sino las que son beneficiosas, más específicamente, las bacterias de la flora intestinal natural que todo ser humano necesita para la digestión. Los investigadores descubrieron que los ratones modificados genéticamente desarrollan una inflamación en el cerebro similar a la enfermedad humana si tienen la flora normal bacteriana intestinal.

Los resultados, publicados en la revista Nature, sugieren que en los seres humanos con la predisposición genética correspondiente, la flora intestinal beneficiosa podría actuar como un disparador para el desarrollo de la esclerosis múltiple.

Como es sabido el intestino humano es un paraíso para los microorganismos, es decir, alberga aproximadamente 100 mil millones de bacterias de cerca de 2.000 especies diferentes. Los microorganismos del intestino no solo son indispensables para la digestión, sino también para el desarrollo del intestino. En total, esta comunidad bacteriana cuenta con diversos genes entre diez y cien veces más que el genoma humano completo. Los científicos por lo tanto, frecuentemente se refieren al microbioma humano como el “yo extendido”. Sin embargo, las bacterias intestinales también pueden desempeñar un papel en las enfermedades en las que el sistema inmunológico ataca al propio cuerpo. Las bacterias intestinales por lo tanto puede promover enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de Crohn y la artritis reumatoide.

Por un lado, la probabilidad de desarrollar esclerosis múltiple, una enfermedad en que las proteínas de la superficie de la capa de mielina en el cerebro activan el sistema inmunológico, está influenciada por los genes. Por otro lado, sin embargo, los factores ambientales tienen un impacto aún mayor en el desarrollo de la enfermedad. Los científicos han sospechado durante mucho tiempo que es causada por agentes infecciosos. Los investigadores del Instituto Max Planck ahora asumen que la esclerosis múltiple es provocada por la flora intestinal natural.

Este hallazgo sorprendente fue posible gracias al desarrollo reciente de los ratones genéticamente modificados. En ausencia de exposición a cualquier influencia externa, surgen reacciones inflamatorias en el cerebro de estos animales que son similares a aquellos asociados con la esclerosis múltiple en los seres humanos, sin embargo, esto sólo ocurre cuando los ratones tienen intacta la flora intestinal. Los ratones sin microorganismos en sus intestinos que se mantiene en un ambiente estéril permanecieron sanos. Cuando los científicos “vacunaron” a los animales criados en condiciones estériles con microorganismos intestinales normales, también se enfermaron.

Según los investigadores, la flora intestinal influye en los sistemas inmune en el tracto digestivo, los ratones sin flora intestinal tienen menor cantidad de células T. Por otra parte, el bazo de estos animales produce menos sustancias inflamatorias, como las citoquinas. Además, las células B producen pocos o ningún anticuerpo contra la mielina. Cuando los investigadores restauraron la flora intestinal de los ratones, las células T y las células B aumentaron su producción de citoquinas y anticuerpos.

Al parecer el sistema inmune se activa en dos etapas. Primeramente, las células T en los vasos linfáticos del intestino se activan y proliferan, junto con las proteínas de la superficie de la capa de mielina, estas estimulan a las células B para formar anticuerpos patógenos. Ambos procesos provocan reacciones inflamatorias en el cerebro que progresivamente destruyen la capa de mielina, un proceso que es muy similar a la forma en que la esclerosis múltiple se desarrolla en los seres humanos. Por lo tanto, la enfermedad es causada por cambios en el sistema inmune y no por alteraciones en el funcionamiento del sistema nervioso.

Los científicos están seguros de que la flora intestinal también puede desencadenar una reacción exagerada del sistema inmune contra la capa de mielina en las personas con una predisposición genética para la esclerosis múltiple. Por lo tanto, la nutrición puede jugar un papel central en la enfermedad, ya que la dieta determina en gran medida a las bacterias que colonizan el intestino. Cambiar los hábitos alimenticios podría explicar, por ejemplo, ¿por qué la incidencia de la esclerosis múltiple se ha incrementado en los países asiáticos en los últimos años.

Particularmente cuál de las bacterias que tenemos en nuestra flora intestinal están implicadas en la aparición de la esclerosis múltiple sigue siendo un misterio. Los posibles candidatos son un clostridio, que pueden tener contacto directo con la pared intestinal. También son un componente natural de la flora intestinal sana, pero podría activar las células T en personas con una predisposición genética. Ahora, los científicos les gustaría analizar el genoma microbiano total de los pacientes con esclerosis múltiple y así identificar las diferencias en la flora intestinal de las personas sanas y de los pacientes con esclerosis múltiple.

Referencia

Kerstin Berer, Marsilius Mues, Michail Koutrolos, Zakeya Al Rasbi, Marina Boziki, Caroline Johner, Hartmut Wekerle, Gurumoorthy Krishnamoorthy. Commensal microbiota and myelin autoantigen cooperate to trigger autoimmune demyelinationNature, 2011; DOI:10.1038/nature10554

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Francisco P. Chávez Profesor Asistente, Laboratorio de Microbiología Molecular y Biotecnología Departamento de Biología Facultad de Ciencias Universidad de Chile

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Francisco P. Chávez Ph.D
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