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Descubren los fósiles más antiguos en la Tierra

 

Científicos de la Universidad de Western Australia y la Universidad de Oxford han descubierto los fósiles más antiguos de la Tierra en Australia. Los fósiles microscópicos muestran evidencia convincente de las células bacterianas que vivieron en un mundo libre de oxígeno hace más de 3,400 millones de años. El hallazgo fue publicado en la revista Nature Geoscience.

Con esta sólida evidencia se confirma que las bacterias que vivían hace más de 3,400 millones de años lo hacían sin oxígeno. La tierra era todavía un lugar caliente y violento para la vida que conocemos actualmente. Esto sumado a la actividad volcánica que domina la Tierra primitiva. El cielo estaba nublado y gris y la temperatura del agua de los océanos era entre 40-50 grados y las corrientes que circulaban eran muy fuertes. Cualquier masa terrestre eran muy pequeñas, con aproximadamente el tamaño de las islas del Caribe, y la amplitud de la mareas era enorme.

En la atmósfera había muy poco oxígeno ya que no había plantas o algas que realizaran la fotosíntesis y produjeran oxígeno. La evidencia apunta a que esta vida temprana se basaba en el metabolismo de compuestos que contienen azufre en lugar de oxígeno para producir energía y la biomasa celular.

Estas bacterias son comunes hoy en día y se encuentran en las zanjas malolientes, el suelo, las aguas termales, las fumarolas hidrotermales – en cualquier lugar donde hay poco oxígeno libre y que pueden vivir de la materia orgánica presente.

Los microfósiles se encontraron en una zona remota de Australia Occidental llamada Strelley Pool. Ellos están muy bien conservados entre los granos de arena de cuarzo de las más antiguas playas o costas conocida en la Tierra, en algunas de las rocas sedimentarias más antiguas que se pueden encontrar en cualquier lugar.

Podemos estar muy seguro acerca de la edad de las rocas que se formaron entre dos sucesiones volcánicas y reducir la edad posible hasta unas pocas decenas de millones de años.

Los microfósiles cumplieron tres pruebas cruciales de que las formas vistas en las rocas son de origen biológico y no se han producido a través de algún proceso de mineralización.

Los fósiles son muy bien conservados y preservan una forma precisa con estructuras parecidas a células y todas de un tamaño similar. De hecho se ven igual como microfósiles bien conocidos, pero mucho más jóvenes (2,000 millones de años).

Los fósiles sugieren un comportamiento de tipo biológico ya que las células se agrupan y sólo están presentes en los hábitats adecuados y adheridas a los granos de arena.

Y algo muy importante, muestran metabolismo biológico. La composición química de las estructuras fosilizadas pequeñas está claras con cristales de pirita asociados a los microfósiles. Lo que es muy probable que sean subproductos del metabolismo de azufre de estas células de bacterias antiguas.

Los fósiles primitivos de la vida en la Tierra ha sido un tema muy controvertido. En la última década, las barreras que deben superarse antes de reclamar esas pruebas se han replanteado de manera significativa, con la ayuda de nuevas técnicas para el mapeo de la composición química de las rocas en escamas más finas.

En el año 2002, el mismo grupo de Oxford sugirió que en los microfósiles de Apex en Australia no se conservaban las formas de antiguas bacterias. Argumentaron que el contexto, la forma y la mineralogía de las formas no sustentaban ser de origen biológico.

Ellos creen que los fósiles actuales, que se encuentra a sólo 20 kilómetros de distancia, cumplen todos los criterios para juzgar estos descubrimientos.

Los investigadores ahora están utilizando las técnicas y los enfoques utilizados en este estudio para volver a examinar otros hallazgos fósiles que se han propuesto que contengan evidencia de vida en la Tierra en estos tiempos muy tempranos.

El trabajo también tiene implicaciones para la búsqueda de vida en otros planetas y dan una indicación de lo que la evidencia para la vida como puede ser posible en condiciones que no conocemos como la vida actual.

Referencia

David Wacey, Matt R. Kilburn, Martin Saunders, John Cliff, Martin D. Brasier. Microfossils of sulphur-metabolizing cells in 3.4-billion-year-old rocks of Western Australia.Nature Geoscience, 2011; DOI: 10.1038/ngeo1238

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Francisco P. Chávez Profesor Asistente, Laboratorio de Microbiología Molecular y Biotecnología Departamento de Biología Facultad de Ciencias Universidad de Chile

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Francisco P. Chávez Ph.D
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